Autocuidado: ¿cómo cuidarse emocionalmente?

Por lo general, cuando hablamos de gestionar nuestras emociones, nos referimos al aprendizaje de las infancias o las adolescencias, pero ¿qué tan bien manejamos nuestras emociones los adultos?

La gestión de las emociones se refiere al proceso de reconocer, comprender y regular las emociones de manera saludable y constructiva. Implica la capacidad de identificarlas y comprender sus causas, para tomar medidas de autorregulación. No se trata de negar lo que sentimos, sino de aprender a manejar nuestras emociones de una manera que nos permita responder adecuadamente a diferentes situaciones y estímulos.

El primer paso en este camino de la autorregulación es escucharse. Parece un acto simple, pero requiere de un proceso de observación de qué es lo que vamos sintiendo, cómo percibimos nuestro entorno, manteniendo una actitud abierta, sin juicios, simplemente observando lo que sucede. Poder escucharnos a nosotros mismos, a nuestra experiencia singular, nos permite elegir cómo queremos actuar, en lugar de responder de manera automática.

Dos métodos prácticos para aumentar nuestra capacidad de escucha son: la meditación y la escritura reflexiva. La escritura es una forma de expresión que habilita la catarsis, la descarga de nuestros pensamientos y sentimientos. Además, volver al registro escrito puede orientarnos para identificar cuáles son los elementos detonantes o los contextos que nos inducen a sentirnos de tal manera. Mientras que la meditación es una práctica que nos permite conectar con nosotros mismos a través de la respiración consciente.

Una vez que el proceso de escucha nos permite nombrar la emoción básica que estamos sintiendo (miedo, rabia, tristeza, alegría, asco), podemos identificar y analizar sus causas. Este camino nos ayudará a encontrar formas saludables de expresar y canalizar nuestras emociones, evitando reacciones impulsivas y destructivas.

Una buena gestión de las emociones implica desarrollar estrategias de afrontamiento para lidiar con el estrés, la ansiedad y los muchos otros desafíos con los que nos encontramos en la vida.

Sugerencias para una buena gestión de las emociones

  • Aprovecha unos minutos diarios para realizar alguna actividad gratificante, desde dar un breve paseo por el barrio hasta jugar un rato con tu mascota.
  • Practica ejercicio de manera frecuente. Despejar la mente con ejercicio físico te ayudará pensar de una manera diferente.
  • Haz del buen dormir una prioridad.
  • Proporcionate tiempo de calidad con tus afectos.

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