El lado positivo del estrés

El estrés, a menudo considerado como el enemigo silencioso de la salud, ha sido demonizado en múltiples ocasiones. Sin embargo, desde una perspectiva neurocientífica, es fundamental entender que el estrés no es intrínsecamente negativo. De hecho, puede actuar como un catalizador positivo para el crecimiento, la adaptación y la supervivencia.

 ¿Qué es?

Podemos entender el estrés como un conjunto de eventos que involucran un estímulo estresor que desencadena una reacción en el cerebro, activando la respuesta de "lucha o huida".

Estrés agudo vs. Estrés sostenido

El estrés agudo, aquel que se experimenta en situaciones inmediatas y transitorias, es esencial para nuestra supervivencia. Este tipo de estrés activa la respuesta de lucha o huida, liberando hormonas como la adrenalina y el cortisol. Estas sustancias químicas preparan al cuerpo para enfrentar desafíos inmediatos, causando:

- Aumento de la frecuencia cardíaca.

- Redirección del flujo sanguíneo a los músculos.

- Agudización de la atención.

En el cerebro, se activan regiones como la amígdala y el hipotálamo, que ayudan a evaluar y responder a la amenaza.

Pero el estrés sostenido sí puede ser perjudicial para el cuerpo. La evolución ha conservado esta respuesta en diversas especies debido a su valor adaptativo. En este sentido, el estrés es una respuesta esencial para la supervivencia de la especie.

En este punto se vuelve necesario mencionar el concepto de hormesis, que sugiere que pequeñas dosis de un factor estresante pueden fortalecer al organismo. En el cerebro, esto se traduce en una mayor resiliencia ante futuros eventos estresantes. Las experiencias de estrés manejables pueden:

- Mejorar la neuroplasticidad, permitiendo que las neuronas formen nuevas conexiones.

- Facilitar la adaptación del cerebro a cambios y desafíos.

En otras palabras, el estrés puede ser un entrenamiento para la mente, similar a cómo el ejercicio físico fortalece los músculos, en este sentido puede funcionar como un potente motivador.

La neurocientífica Kelly McGonigal destaca que la percepción del estrés es crucial en su impacto. Si vemos el estrés como un desafío en lugar de una amenaza, podemos canalizar su energía para mejorar nuestro rendimiento. En contextos laborales o académicos, un nivel óptimo de estrés puede:

- Agudizar la concentración.

- Aumentar la creatividad.

- Mejorar la capacidad para resolver problemas.

En resumen, podemos afirmar que el estrés, cuando se gestiona adecuadamente, puede fomentar el crecimiento personal. Superar situaciones estresantes contribuye al desarrollo de habilidades de afrontamiento y resiliencia, permitiéndonos enfrentar los desafíos de la vida con mayor fortaleza.

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